Las culpas de la ministra

2009-01-09-barajas

Ante el monumental caos de Barajas, y desde Barajas los grandes aeropuertos españoles, antes de irse la nieve, salen las declaraciones.

No me ha sorprendido el trabucazo de culpas, y culpables de la Ministra de Fomento. La culpa es de la Comunidad de Madrid; la culpa –también- es del Ayuntamiento; la culpa de la Agencia Nacional de Meteorología, y con la boca más pequeña la culpa es mía, de mi Ministerio, el Ministerio de Fomento.

Me ha extrañado que en el rosario de culpables del caos de Barajas no figurase San Pedro. Claramente se le ha olvidado a la Sra. Ministra, mencionar a este Santo. Puede que no sea santo de su devoción. Me sabe mal darle ideas, porque si la culpa la tiene San Pedro quizás hubiera podido pedirle la Sra. Ministra la dimisión. ¡Nos habríamos reído de buena gana, que buena falta nos hace!

Llama la atención esto de las culpas. Es la utilización política de las culpas. ¡Nadie quiere ser culpable, y menos un político! En nuestra querida España, como la política lo es todo, si pasa algo la culpa la debe de tener algún político. En contestación, el político dice: no tengo la culpa; o la culpa es de todos; o la culpa es del otro. En fin, no hay desgracia natural o artificial, donde no nos saquemos las pulgas de encima.

Todos nos damos cuenta que esto de las culpas es un tema muy complejo. Sobre todo, porque detrás de las culpas vienen las responsabilidades, y –a veces- la petición de dimisiones. Y ahí esta el quid. Cómo la Ministra no quiere que la dimitan, ni le pidan la dimisión: culpas fuera.

Me parece que algunas veces no hay que buscar culpas ni culpables, sino aprender las lecciones –a veces las da la naturaleza- y procurar enmendar. Pretender la seguridad total, o el riesgo cero, es sencillamente imposible. Quizás deberíamos –políticos o no políticos- empezar por reconocer que es más útil buscar soluciones, que culpables. Pero ya se ve que este es un deseo casi imposible.