AUSTERIDAD EN LOS PARTIDOS POLÍTICOS EN MOMENTOS DE CRISIS ECONOMICA

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Los ciudadanos reclaman austeridad en el gasto público, y también en el gasto de los partidos. Creo que a muchos barceloneses nos ha llamado la atención el despliegue del PSC en esta campaña de las europeas.

En estos momentos de crisis económica muy profunda, el despliegue de propaganda es una evidencia que no existe la actitud en el PSC de contener gastos.

Las banderolas rojas llenas de odio a la derecha, y con las caras de personajes como Berlusconi han costado una pasta. La austeridad del PSC ha quedado en descrédito. El PSC ha visto la importancia de la campaña y nos ha inundado  de posters, banderolas, pancartas,  y folletos.

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EL PSC DICE CENTRO, PERO ES IZQUIERDA

tripartitos

El PSC busca, quiere, anhela, desea el centro.  Pero no duda en proclamarse con sus hechos de izquierda, izquierda. No duda en formar un TRIPARTITO con la radicalidad más radical de las radicalidades.

Montilla dice a las juventudes socialistas que no se dejen eclipsar por los radicales (La Vanguardia 30/03/2009). Pero no duda en comer cada semana con los radicales. No duda en compartir mesa de gobierno con los independentistas. No duda en compartir reuniones con el antiguo dirigente de los okupas.

Montilla afirma que la salida a la crisis está en las reformas estructurales, y otras políticas no precisamente socialistas. Pero no duda, en intervenir hasta el tuétano la educación. No hacer ninguna de las reformas laborales. No reduce el gasto en publicidad ociosa y contaminante. Sigue derrochando en embajadas, y en informes de dudosa eficacia.

Montilla alaba el papel de la Iglesia Católica en nuestra sociedad. Pero no duda en sentarse junto al que se burlo de la corona de espinas. Tampoco evita que en Barcelona las clinicas abortistas  cometan abortos ilegales, a pesar de las denunicas públicas existentes. Tampoco duda en rodearse de personas que día a día  muestran su anticlericalismo.

Montilla dice que es español. Pero no levanta un dedo en aquellos municipios donde no ondea la bandera española; no mueve un dedo para que se cumplan las sentencias del Tribunal Supremo sobre la lengua.

Montilla dice centro, pero sus hechos son radicales.